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Carta a un sicario

Carta a un  sicario

 

Querido amigo, se  que la  vida es  difícil,  se que todos  pasamos por  momentos  en los  que  a veces  nos sentimos  solos  y sin amigos. Momentos  en los que cerramos  los  ojos  y  nos  damos cuenta que  llevamos una  vida vacía  y  que  no somos  lo  que  realmente hubiéramos  querido  ser. 

Es  entonces la hora de  hacer  un alto y meditar: ¿Era  esta la  vida que  quería llevar?  ¿Eran estos  mis sueños  de  infancia? ¿A dónde se  fueron mis  amigos  de juventud? ¿Era  este  el anhelo de mis  padres? ¿Qué futuro le  espera  a mi  vida? ¿Qué será  de mis padres? ¿Qué será de  mis  hijos  y hermanos? ¿Realmente los que me rodean son mis amigos?

Querido amigo,  no  sé qué ni quién  cambió tu  vida, no sé  quién  se  atravesó  en tu  camino  y  te hizo ser  lo  que  realmente no  hubieras  deseado  ser  y  que no deseas que  ninguno de tus familiares  lo sean. Pero es la hora de hacer una retrospectiva  y abrirle  tu  corazón a Dios.

 Es la  hora  de  hacer  un alto  en  el camino y pensar ¿Qué  dolor  siente  una niña  o  un niño  cuando le arrebatas la vida a su  padre? ¿Conoces  el  dolor  que  les envergará  toda  su vida? Si ya  pasaste  por allí ¿Realmente  quieres que  otro niño transite  por  ese mismo camino?   ¿Qué  dolor sienten unos padres; ya ancianos,  cuando le quitas la vida  a uno de  sus  hijos? ¿Conoces el dolor  que siente  una mujer  cuando  le quitas  a su compañero de  toda  la vida?

Querido  amigo, se  que  en este mundo hay muchas  personas  malas, hay fraudulentos, engañadores, traidores, asesinos, avaros, y muchas  cosas  más, personas  que  quizás no  merecen estar vivas,  pero  ni  tu  ni yo  tenemos  la  autoridad  para quitarle  la vida  a otro ser  humano.  Eso es algo  que  le compete  solo  a Dios.  Y por  muy  mala que  sea  o  haya  sido  una  persona; no  somos  nadie para  juzgarla para ellos están las autoridades.

Querido amigo,  desconozco los motivos  que  te  llevaron a tomar  dicho camino;  no sé  si  lo hiciste por tomar  venganza,  si quizás  tuviste una infancia  difícil  y frustrada por  múltiples  factores. No  sé si lo hiciste o  lo haces  por tus  necesidades económicas  o  si lo  haces  por  causa de  tus amigos o por  tus obligaciones  con una persona. Pero cualquiera que  sea o haya  sido el motivo ya  es lo hora de  hacer un alto en el  camino y darle  la  oportunidad a Jesús de entrar en tu vida.

No    como  sean tus noches,  quizás noches  en las  que  no  puedas  dormir,  noches  en las que  recuerdas el rostro o  los  ojos  de la persona  asesinada,  momentos  de dolor  en los que  piensas ¿Qué  será de esa familia?, noches en las que  no  puedes  dormir porque  en cualquier momento van a  venir por ti  o  tu  familia;  quizás en las  mañanas  te  levantas desesperado  o  preocupado y  tienes  instantes  en los  que  no  puedes  con el peso de  la  culpa. Querido amigo, nunca  hallarás descanso  para  tu  vida, nunca hallarás paz para  tu  ser,  sino buscas y entregas tu  vida  a Jesucristo. 

Puedes  pasar  por  ratos  de alegría, por momentos  de holgorio  y fiesta,  puedes estar  rodeado  de  muchas  personas, pero nunca  tendrás la paz que anhelas y  que  necesita  tu  corazón;  porque  esa paz  solo  la  encuentras  en Jesucristo. No está  bien  que  sigas  llevando el  peso de la culpa  sobre  ti, no  está  bien que sigas viviendo  angustiado  y  sin esperanza  para  el  futuro. No está bien que sigas sin  tener algo  mejor que  ofrecerles  a  tus hijos  o  familiares.

Querido amigo, si  estás  leyendo estas  letras y  sientes que  la voz  del Espíritu  Santo ha  hablado a tu corazón,  si sientes que no  tienes más fuerzas para continuar  y  deseas hacer  un alto en el  camino, entonces quiero invitarte allí  donde  estás a elevar una  oración a  Dios  pidiéndole perdón, diciéndole  “Señor, perdóname  porque he  pecado  contra ti, perdóname porque  he  violado tus mandamientos, perdóname  porque me  he  ensuciado  las  manos derramando la  sangre de  otras  personas, perdóname  porque siento  que  no  puedo  más  con el peso  de la  culpa, porque  siento  que mi vida se  hunde más  y más  en el dolor,  porque mi vida está vacía  y  todo lo  que  amo lo he  dañado. Señor dame  tu  perdón,  Señor dame  tu paz, dame fuerzas  para continuar y  voluntad para dejar  los caminos  del  mal, dame  fuerzas para  marchar  en tus  caminos  y  buscarte  de  todo corazón”

Querido amigo, si necesitas ayuda o una  orientación espiritual escríbeme y lo antes posible te responderé.




Con aprecio  deneto

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