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Amistad conyugal


Amistad  conyugal


 Si pensamos en dos grandes amigos en la Biblia, seguro que nos viene a la mente David y Jonatán. Y si pensamos en falsos amigos seguro que recordamos a los amigos de Job. Pero a través de estas líneas vamos a reflexionar sobre una amistad mucho mayor: la amistad entre los cónyuges.


Cuando los jóvenes me preguntan sobre lo que creo importante a la hora de casarse
con otra persona, yo les indico algunas cosas, pero una de las más importantes es: “Queseáis buenos amigos antes y en el matrimonio”. La verdadera amistad conyugal  es tan importante que de ella dependen el éxito matrimonial y familiar.

Es muy hermoso comprobar que la Biblia, en el Cantar de los Cantares, usa las palabras “amiga” y “amigo” para describir la relación romántica de los esposos: «Toda tú eres hermosa, amiga mía, sin tacha alguna» (Cant. 4: 7), «Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo» (Cant. 5: 16; ver también 1: 9; 1: 15; 2: 2; 2: 10; 2: 13; 4: 1; 5: 2; 6: 4).

“Amigo” o “amiga” es un concepto que nos resulta muy agradable, pero si además le
añades “verdadero amigo” o “el mejor amigo que he tenido” estás hablando de la persona más importante en tu vida. ¿Puedes decir, en estos momentos, que tu cónyuge es el mejor amigo o amiga que has tenido en tu vida? ¿Puede decir él o ella lo mismo de ti? Si no es así, tendréis que sentaros y dialogar para ver qué le falta a vuestra relación.


La amistad adolescente
La amistad forma parte de nuestra experiencia vital. Si miras hacia atrás, seguro que encontrarás a ese amigo o amiga especial de tu infancia o de tu adolescencia. Solía ser una persona de tu mismo sexo. ¿Recuerdas qué características tenía esa amistad? Si cierras los ojos y piensas en ese amigo o amiga, te vienen recuerdos hermosos, escenas agradables, cosas que hacíais juntos:


• Era reconfortante saber que contabas con alguien que te quería, te comprendía y compartía
tus gustos y tus ideas, o simplemente os respetabais.
• Era la persona con la que deseabas estar todo el tiempo posible.
• En ese tiempo realizabas muchas actividades con ella, hablando, jugando o paseando.
• Te sentías unido a esa persona y le tenías un cariño especial.
• Había complicidad. Con una mirada le comunicabas cosas que nadie más comprendía.
• Buscabas el bien común y no sólo el tuyo.
• Compartías momentos divertidos, riendo de cualquier cosa.
• En alguna ocasión, también te tocó llorar con ella sin que nadie lo supiera.
• La abrazabas con toda sinceridad mostrándole tu cariño.
• Sabías cosas que nadie más sabía y guardabas la confidencialidad.
• Estabas siempre ahí para darle consuelo cuando tu amigo o amiga estaba triste.
• Procurabas no defraudar sus expectativas, o se dialogaban.
• Buscabas cualquier momento para contárselo todo, incluso tus secretos.
• Era una relación cordial y abierta, con un sincero interés por sus problemas o éxitos
• De vez en cuando, había pequeños detalles de gratitud por la amistad recibida
. • Respetabas su libertad y no la juzgabas duramente, porque eso la hubiera alejado de ti.
• No querías que nada estropeara esa amistad, sino que ponías todo tu empeño en hacerla crecer.
• Juntos aprendisteis a vivir y a crecer ante las dificultades.
• Seguro que tu amigo o amiga tenía cosas de su carácter que no te gustaban, pero lo pasabas por alto porque lo más importante era la amistaden sí misma.
• Finalmente, era una relación de amor desinteresado entre amigos. Era el preámbulo del amor conyugal, un entrenamiento para llegar alamor de pareja.

La amistad de pareja
Más adelante conociste al gran amigo o amiga de tu vida, ya no del mismo sexo sino del otro. Además de la amistad, surgieron otros procesos bioquímicos y emocionales que hicieron que te enamoraras de él o de ella. Subiste un peldaño en la relación entre dos personas. La relación siguió adelante y decidiste subir otro peldaño más, formar una familia a su lado. En la relación entre dos personas, cada peldaño que se sube se construye sobre los peldaños anteriores. Así el matrimonio va más allá de la amistad, pero se asienta en ella con solidez.
Una vez casados, tu esposo o esposa, además de ser tu cónyuge, sigue siendo tu mejor amigo o amiga. ¡Cuán importante es la amistad conyugal para la felicidad de la pareja! ¡Es indispensable! Si quieres que tu matrimonio tenga consistencia y sea duradero, debes sostenerlo en la verdadera
amistad. «La amistad más perfecta que existe entre los seres humanos es la amistad conyugal» (Tomás de Aquino, S. XIII; tenía el apodo de Doctor Angélico).

La falta de amistad Si tu matrimonio no está asentado en la solidez de la verdadera amistad, seguramente lo está en la fragilidad
de las arenas movedizas que te producen inseguridad.

Cuando un matrimonio tiene dificultades es porque han olvidado cultivar una amistad constante entre ellos. La señal que aparece es la “táctica del cerrojo”, cada uno encerrado en su parcela con la falta de compromiso entre ambos. Cuando las vidas del marido y la mujer comienzan a seguir vías paralelas (que no se encuentran) tendrán dificultades y, si no cambian, lo más probable es que el matrimonio esté condenado al fracaso. En ese caso, se hace imprescindible evitar la falta de compromiso, el distanciamiento o la frialdad en la relación conyugal. Es lo que aniquila la amistad, y cuando la
amistad conyugal muere, el matrimonio está en graves problemas. Con razón decía el filósofo español Ortega y Gasset (S. XIX-XX) que «una amistad delicadamente cincelada, cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo».

Decálogo de la amistad conyugal

¿Cuáles son las cosas prácticas que tú y tu cónyuge podéis hacer cada día para desarrollar la amistad conyugal? La amistad, como el amor, necesita cuidados diarios. Os propongo este Decálogo de la amistad conyugal:

1. Considera a tu amigo/a-esposo/a como un tesoro que Dios te ha dado. ¡Vivid como amigos! Muéstrate y actúa como el mejor amigo/a: «El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo» (Prov. 18: 24).

2. Trata con amor y delicadeza a tu amigo/a-esposo/a.Ser amigo supone ser elegido entre los demás y gozar de una atención especial. Un amigo admira y ama siempre: «El amigo ama en todo tiempo» (Prov. 17: 17).

3. Acepta y respeta a tu amigo/a-esposo/a tal como es: «Tal es mi amado, tal es mi amigo» (Cant. 5: 16). Deja que tenga libertad de actuación y no lo encorsetes forzando su voluntad: «La mujer respete a su esposo» (Efe. 5: 33).

4. Confía en tu amigo/a-esposo/a, la confianza es la antesala de la amistad. El amigo es alguien a quien se le confía todo, para ello se necesita sinceridad y humildad. La mentira, la doblez, la traición y la altivez acaban con cualquier amistad: «El que pasa por alto la ofensa, crea amistad; el que insiste en ella, aleja al amigo» (Prov. 17: 9).

5. Sé generoso/a con tu amigo/a-esposo/a. No te preocupes tanto en recibir como en dar lo mejor de ti: tu amor, tu tiempo, tus cualidades, tus sentimientos de forma natural y espontánea. Esta generosidad entre amigos exige respeto y delicadeza mutuas: «Es más dichoso dar que recibir» (Hech. 20: 35).

6. Muestra comprensión con los fallos y los defectos de tu amiga/o-esposo/a. Disculpa y perdona de la misma forma que tú deseas ser perdonado,«como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden» (Mat. 6: 12). No le riñas por sus fallos ni te exhibas como ejemplo a imitar. «¡Toda tú eres hermosa, amiga mía, sin tacha alguna!» (Cant. 4: 7).

7. Busca momentos de felicidad intensa con tu amigo/a-esposo/a. Divertíos sanamente, porque la amistad se construye de momentos que producen placer a ambos: actividades, intimidad, conversaciones, etcétera. Recuerda que escuchar produce más acercamiento conyugal que hablar. «Pronto para escuchar y lento para hablar» (Sant. 1: 19).

8. Apoya emocionalmente a tu amigo/a-esposo/a, anímale, motívale o consuélale cuando sea necesario. Muéstrale interés por lo que hace y disfruta de su éxito. Compartid las alegrías y las penas como buenos amigos. «El amigo ama en todo tiempo» (Prov. 17: 17).

9. Planificad y soñad con vuestro futuro. La amistad verdadera, como todo lo auténtico, no es fugaz; tienevocación de futuro. Por eso suele decirse que un buen amigo lo es para toda la vida, ¡cuánto más la amistad conyugal! «Honroso es a todos el matrimonio » (Heb. 13: 4).

10. Buscad momentos de encuentro juntos con Dios. Leed la Biblia u otro libro juntos y comentad lo leído. Orad juntos, eso os elevará hacia el cielo. «Orad sin cesar» (1 Tes. 5: 17).



Una cita para terminar

«Aunque se susciten dificultades, congojas y desalientos, no abriguen jamás ni el marido ni la mujer el pensamiento de que su unión es un error o una decepción [...]. Sigan teniendo uno para con otro los miramientos que se tenían al principio. Aliéntense uno a otro en las luchas de la vida. Procure cada uno favorecer la felicidad del otro. Haya entre ellos amor mutuo y sopórtense uno a otro. Entonces el casamiento, en vez de ser la terminación del amor, será más bien su verdadero comienzo. El calor de la verdadera amistad, el amor que une un corazón al otro, es sabor anticipad de los goces del cielo» (Elena White, El hogar cristiano, pág. 91).


Jose Luis  Lasso
Pastor  y  terapeuta familiar
Revista Adventista, octubre  2011


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