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Sec2 Encontrar compañero

Sección 2—Cómo Encontrar al Compañero Ideal

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Sea Practico

Antes de asumir las responsabilidades del matrimonio, los jóvenes y las jóvenes deben tener una experiencia práctica que los haga aptos para cumplir los deberes de la vida y llevar las cargas de ella.

Puesto que tanto los hombres como las mujeres tienen una parte en la constitución del hogar, tanto los niños como las niñas deberían obtener un conocimiento de los deberes domésticos. El tender la cama, ordenar una pieza, lavar la loza, preparar una comida, lavar y remendar su ropa, constituyen una educación que no tiene por qué hacer menos varonil a ningún muchacho; lo hará más feliz y más útil.

Hay demasiadas niñas que se casan y tienen familia, y que tienen muy poco conocimiento práctico de los deberes que corresponden a una esposa y madre. Saben leer y ejecutar un instrumento musical, pero no saben cocinar. No saben hacer un buen pan, que es tan esencial para la salud de la familia. No pueden cortar y hacer vestidos, porque nunca aprendieron a hacerlos. [20]

Consideraron estas cosas como no esenciales, y en su vida matrimonial son tan dependientes de alguna otra persona para hacerles estas cosas como lo son de ellas sus propios pequeñuelos.

Lo que un Joven Debiera Considerar al Buscar una Esposa

Busque el joven como compañera que esté siempre a su lado, a quien sea capaz de asumir su parte de las responsabilidades de la vida, y cuya influencia le ennoblezca, le comunique mayor refinamiento y le haga feliz en su amor.

“De Jehová [es] la mujer prudente”. “El corazón de su marido está en ella confiado”. “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida”. “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba; muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas”. “El que halla esposa, halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” Proverbios 19:14; 31:11, 12, 26-29; 18:22.

Rodolfo era hijo de un destacado pastor europeo. La señorita con la cual él quería casarse no estaba segura de si lo amaba, pero él la urgía a comprometerse con él.

Había otros problemas que indicaban que ella no estaba preparada para asumir las responsabilidades de la vida matrimonial, ya fuera por razones de temperamento o educación. Elena G. de White le hizo algunas preguntas a Rodolfo, que debieran ser contestadas por cada joven que está trazando planes de matrimonio. [21]

Great Brimsby, Inglaterra

Septiembre 23, 1886

Estimado Rodolfo:

Mientras estuve en Basilea conversé un poco con Edith en cuanto a las atenciones que tú le brindas. Le pregunté si estaba plenamente segura de que te amaba lo suficiente como para unir sus intereses con los tuyos de por vida. Me contestó que no se sentía plenamente decidida en relación a este punto. Le dije que ella debería saber qué pasos eran los que estaba dando; que no debiera estimular las atenciones de ningún joven, mostrándole preferencia, a menos que lo ame.

Ella dijo claramente que no sabe si te ama, pero que pensó que si se comprometía contigo llegarían a familiarizarse. Pero como se han dado las cosas, ustedes no han tenido la oportunidad de llegar a conocerse.

Yo tenía razón al pensar que a ella no le gustan las tareas domésticas, y que tú debieras tener una esposa con la que puedas formar un hogar feliz. Le pregunté si tenía alguna experiencia en los deberes propios del hogar. Me contestó que había realizado tareas domésticas en el hogar de la familia de su padre. Le hice estas preguntas porque se me reveló su carácter y su necesidad de una educación especial en los deberes prácticos de la vida; y que no tiene gusto ni inclinación por estas cosas.

Me dijo que no había decidido nada, que tú eres muy insistente y que la amas, pero que ella no podía decir lo mismo, aunque eres muy amable y atento. Le dije, “entonces recapacita, no le permitas seguir adelante”.

Le dije que debía pensar en cuál sería el objeto de casarse contigo; si por un paso tal ambos glorificarían a Dios; si llegarían a ser más espirituales; y si sus vidas serían más útiles. Los matrimonios planeados en forma egoísta e impulsiva, generalmente no terminan bien, sino que a menudo se transforman en miserables fracasos.

Ahora bien, Rodolfo, yo no pretendo que sea de mi competencia decirte que no te cases con Edith; pero sí puedo decir que tengo interés en ti. Estas son las cosas que debieran tomarse en cuenta: la persona con quien te cases, ¿traerá felicidad a tu hogar? ¿Es Edith ahorrativa? y si se casara, ¿gastaría no solamente todo lo que ella gana sino también todo lo tuyo para satisfacer su vanidad, su amor a la apariencia? ¿Son sus principios en este aspecto correctos? [22]

No creo que Edith sepa lo que es la abnegación. Si se le presentara la oportunidad, encontraría formas de gastar más medios de los que gana. En el caso de ella, las gratificaciones egoístas nunca han sido vencidas, y este egoísmo natural ha llegado a ser parte de su vida. Lo que ella desea es una vida fácil y placentera.

Debo hablar con claridad. Yo sé, Rodolfo, que si te casaras con ella, harían pareja, pero no armonizarían. Habría una deficiencia en la que sería tu esposa. Y en lo relacionado a la devoción y a la piedad cristianas, éstas nunca pueden crecer donde un egoísmo tan grande está en posesión del alma.

Te escribo, Rodolfo, exactamente como lo haría a mi hijo. Delante de nosotros se extiende una obra grande y noble, y la parte que desempeñaremos en este mundo depende enteramente de nuestros blancos y propósitos en la vida. Podríamos estar siguiendo un impulso. Tú tienes las cualidades necesarias para hacer de ti un hombre útil, pero si sigues tu inclinación, esta fuerte corriente voluntariosa te arrastrará. Colócate una norma elevada, y trata fervorosamente de alcanzarla.

Que sea el propósito gobernante de tu corazón crecer hasta llegar a ser un hombre completo en Cristo Jesús. En Cristo puedes actuar con valor; pero sin Cristo no podrás hacer nada bien hecho. Tú tienes determinación para lograr lo que te propones. Este no es un rasgo objetable en tu carácter si es que todas tus facultades están entregadas a Dios. Por favor, ten en mente que no tienes la libertad de disponer de ti mismo de acuerdo con lo que tu fantasía te dicte. Cristo te ha comprado a un precio infinito. Le perteneces a él, y en todos tus planes debes tener esto en cuenta.

Especialmente en lo que se refiere a las relaciones matrimoniales, sé cuidadoso a fin de unirte con alguien que esté contigo hombro a hombro en el crecimiento espiritual.

Rodolfo, yo quisiera que consideraras todas estas cosas. Dios te ayude a orar sobre este asunto. Los ángeles están observando esta lucha. Te dejo con este asunto para que lo consideres y decidas por ti mismo.

Ellen G. White,

Carta 23, 1886 [23]

Preguntas que una Señorita Debiera Hacer Antes del Matrimonio

Antes de dar su mano en matrimonio, toda mujer debe averiguar si aquel con quien está por unir su destino es digno. ¿Cuál ha sido su pasado? ¿Es pura su vida? ¿Es de un carácter noble y elevado el amor que expresa, o es un simple cariño emotivo? ¿Tiene los rasgos de carácter que la harán a ella feliz? ¿Puede encontrar verdadera paz y gozo en su afecto? ¿Le permitirá preservar su individualidad, o deberá entregar su juicio y su conciencia al dominio de su esposo? Como discípula de Cristo, no se pertenece; ha sido comprada por precio. ¿Puede ella honrar los requerimientos del Salvador como supremos? Conservará su alma y su cuerpo, sus pensamientos y propósitos, puros y santos? Estas preguntas tienen una relación vital con el bienestar de cada mujer que contrae matrimonio.

Haga las siguientes preguntas: ¿Me ayudará esta unión en mi avance hacia el cielo? ¿Aumentará mi amor por Dios y ampliará mi esfera de utilidad en esta vida? Si estas reflexiones no presentan inconvenientes, entonces avance en el temor de Dios. [24]

El verdadero amor es una planta que necesita ser cultivada. Que la mujer que desea una unión apacible y feliz, que le permita evitar miserias y tristezas en el futuro, se pregunte antes de entregar sus afectos, ¿tiene mi novio madre? ¿Cuáles son las características del carácter de ella? ¿Reconoce él sus obligaciones hacia ella? ¿Es considerado con sus deseos y felicidad? Si no respeta y honra a su madre, ¿manifestará respeto y amor, bondad y consideración hacia su esposa? Cuando haya pasado la novedad del matrimonio, ¿me seguirá amando? ¿Será paciente para con mis errores o será crítico, exigente y dictatorial? El verdadero afecto pasará por alto muchos errores; el amor no los discernirá.

Acepte la joven como compañero de la vida tan sólo a un hombre que posea rasgos de carácter puros y viriles, que sea diligente y rebose de aspiraciones, que sea honrado, ame a Dios y le tema.

Esta carta a Nélida contiene preguntas parecidas a la carta anterior dirigida a Rodolfo. El grupo con el cual ella se asociaba no era bueno. Su pretendiente era irreverente, perezoso y de lenguaje impuro. Tenía, además, otros hábitos objetables. Elena G. de White le dirigió a ella algunas preguntas muy directas que muy bien podrían aplicarse también a ti al leer esta carta. [25]

Norfolk Villa, Prospect St.

Grandville, N.S.W.

Agosto 9, 1894

Querida Nélida:

Me siento agradecida a Dios porque amas la verdad y porque amas a Jesús; y anhelo que continúes tu camino hacia adelante y hacia arriba a fin de que puedas alcanzar la norma del carácter cristiano que se revela en la Palabra de Dios. Que la Palabra de Dios sea tu libro guía a fin de que en todo puedas ser modelada en conducta y carácter de acuerdo a sus requerimientos.

Eres propiedad del Señor tanto por creación como por redención. Puedes ser una luz en tu hogar, y ejercer continuamente una influencia salvadora viviendo la verdad Cuando la verdad está en el corazón, su influencia salvadora es percibida por todos los que viven en la casa. Sobre ti descansa una responsabilidad sagrada, que requiere que mantengas tu alma pura consagrándote enteramente al Señor.

Tus amigos que se muestran totalmente contrarios a las cosas espirituales, no son refinados, ennoblecidos y elevados por la práctica de la verdad No están bajo la conducción de Cristo, sino bajo el estandarte negro del príncipe de las tinieblas. Asociarse con los que ni temen ni aman a Dios—a menos que tu asociación con ellos responda al propósito de ganarlos para Jesús—será en detrimento de tu espiritualidad Si no puedes elevarlos, la influencia de ellos te afectará corrompiendo y contaminando tu fe. Es correcto que los trates amablemente, pero no lo es que los ames y que busques su compañía, porque si escoges la atmósfera que rodea sus almas, abandonarás el compañerismo con Jesús.

Por la luz que al Señor le ha complacido darme, quiero advertirte que estás en peligro de ser engañada por el enemigo. Estás en peligro de elegir tu propio camino, de no seguir el consejo de Dios ni de caminar en obediencia a la voluntad de él.

El Señor ha dado reglas para la orientación de cada alma de tal manera que nadie necesite errar el camino. Estas direcciones representan todo para nosotros, porque forman la norma a la cual cada hijo e hija de Adán debiera conformarse. [26]

Estás entrando en la etapa en que te estás transformando en mujer, y si buscas la gracia de Cristo, si sigues el sendero en el cual Jesús señala el camino llegarás más y más a ser una verdadera mujer. Crecerás en gracia, llegarás a ser más sabia por experiencia, y al avanzar de una luz a otra luz mayor llegarás a sentirte más feliz. Recuerda que tu vida pertenece a Jesús, y que no debes vivir para agradarte a ti misma.

Evita a los que son irreverentes. Evita a quien sea amante de la pereza; evita a quien se burle de las cosas santas. Evita la compañía de quien usa un lenguaje profano o es adicto al uso de licor, aunque fuera de un solo vaso. No escuches las propuestas de un hombre que no se da cuenta de su responsabilidad ante Dios. La verdad pura que santifica el alma te dará valor para cortar la amistad más placentera y separarte de la que tú sabes que no ama ni teme a Dios, y que no conoce nada acerca de los principios de la verdadera justicia. Nosotros podemos tolerar las debilidades y la ignorancia de un amigo, pero nunca sus vicios.

Sé cautelosa en cada paso que des; necesitas a Jesús a cada paso. Tu vida es demasiado preciosa para considerarla de poca importancia. El Calvario da testimonio del valor de tu alma. Consulta con la Palabra de Dios a fin de que puedas saber cómo usar la vida que ha sido comprada para ti a un costo infinito. Como hija de Dios te está permitido contraer matrimonio solamente en el Señor. Asegúrate de no estar siguiendo la imaginación de tu corazón, y de avanzar en el temor de Dios.

Si los que son creyentes se asocian con los incrédulos con el propósito de ganarlos para Cristo, serán testigos de Cristo, y habiendo cumplido su misión se retirarán a fin de respirar en una atmósfera pura y santa. Cuando estés en compañía de incrédulos, recuerda siempre que tú eres representante de Cristo en carácter y no permitas que salgan de tus labios palabras livianas y frívolas, ni conversaciones ordinarias.

Recuerda el valor del alma, y recuerda que es tu privilegio y tu deber colaborar en toda forma posible con Dios. No debes rebajarte al mismo nivel de los incrédulos, ni reirte ni pronunciar las mismas palabras ordinarias.

El Señor será tu ayudador, y si confías en él te elevará a una norma noble y colocará tus pies sobre la plataforma de la verdad eterna. Mediante la gracia de Cristo harás uso correcto de las capacidades que te fueron confiadas y llegarás a ser un instrumento para el bien en la ganancia de almas para Cristo. Todos los talentos que tienes debieran ser empleados correctamente. [27]

Mi querida hermana, te he escrito por amor a tu alma, y te ruego que escuches mis palabras. Cuando encuentre el tiempo para hacerlo, volveré a escribirte.

Con amor cristiano,

Ellen G. White,

Carta 51, 1894. [28]

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