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Sección 4—¿Necesitas Ayuda?

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¿Habre Hecho la Eleccion Correcta?

No hemos de colocar la responsabilidad de nuestro deber en otros, y esperar que ellos nos digan lo que debemos hacer. No podemos depender de la humanidad para obtener consejo. El señor nos enseñará nuestro deber tan voluntariamente como a cualquier otra persona. Si acudimos a él con fe, nos dirá sus misterios a nosotros personalmente. Nuestro corazón arderá con frecuencia en nosotros mismos cuando él se ponga en comunión con nosotros como lo hizo con Enoc. Los que decidan no hacer, en ningún ramo, algo que desagrade a Dios, sabrán, después de presentarle su caso, exactamente qué conducta seguir. Y recibirán no solamente sabiduría, sino fuerza. Se les impartirá poder para obedecer, para servir, según lo prometió Cristo.

El casamiento es algo que afectará vuestra vida en este mundo y en el venidero. Una persona que sea sinceramente cristiana no hará progresar sus planes en esa dirección sin saber si Dios aprueba su conducta. No querrá elegir por su cuenta, sino que reconocerá que a Dios incumbe decidir por ella. No hemos de complacernos a nosotros mismos, pues Cristo no buscó su propio agrado. No quisiera que se me interpretara en el sentido que una persona deba casarse con alguien a quien no ame. Esto sería un pecado. Pero no debe permitir que la fantasía y la naturaleza emotiva la conduzcan a la ruina. Dios requiere todo el corazón, los afectos supremos.

Si los hombres y las mujeres tienen el hábito de orar dos veces al día antes de pensar en el matrimonio, deberían hacerlo cuatro veces diarias cuando tienen en vista semejante paso. El matrimonio es algo que influirá en vuestra vida y la afectará tanto en este mundo como en el venidero. El cristiano [40] sincero no llevará adelante sus planes en este sentido sin el conocimiento de que Dios aprueba su conducta.

Si hay un tema que debiera considerarse con mente serena y juicio desapasionado, es el tema del matrimonio. Si alguna vez la Biblia es necesaria como consejera, es antes de tomar un paso que unirá a dos personas por toda la vida.

Instituido por Dios, el casamiento es un rito sagrado y no debe participarse en él con espíritu de egoísmo. Los que piensan dar ese paso deben considerar su importancia solemnemente y con oración para procurar el consejo divino a fin de saber si su conducta está en armonía con la voluntad de Dios. Las instrucciones dadas al respecto en la Palabra de Dios deben estudiarse cuidadosamente. El cielo mira con agrado el casamiento de quienes se hallan motivados por el fervoroso deseo de conformarse con las indicaciones dadas en las Escrituras.

Al parecer, Belia no quería recibir consejos de nadie—ni siquiera de las personas más allegadas a ella, y que estaban más interesadas en su felicidad. Elena G. de White le sugiere que escuche a sus padres. A su vez, se siente chasqueada de que sus propios consejos hubieran sido ignorados. Le ruega a Belia que si no está dispuesta a buscar ayuda humana, ciertamente debería volverse a Dios. A continuación aparecen dos cartas que la Sra. de White le escribió. [41]

Carta No 1

Battle Creek, Michigan

Marzo 1, 1889

Querida Belia:

Espero encontrarme contigo y que podamos conversar. Temo grandemente que estés descuidando la luz que al Señor le complació darte por mi intermedio. Yo sé que el Señor te ama tierna y compasivamente, y espero que no estarás bajo la tentación de seguir un curso de acción que separe tu alma de Dios. Son muchos los que no teniendo a Dios por su consejero, están listos para dar consejos y confundir la mente con sus orientaciones, y todo lo que puedan decir solamente confundirá más a quien ya se siente muy perplejo.

Belia, tu disposición y temperamento son tales que me hacen temer mucho por tu alma. Temo que no escogerás como compañeros a quienes son discretos, sabios y humildes de corazón, que aman a Dios y guardan sus mandamientos.

La exhortación inspirada del apóstol es que nos abstengamos aun de la apariencia del mal. ¿Lo has hecho? Lo sensacional y emocional está más plenamente desarrollado que lo intelectual. Debieras evitar, Belia, todo lo que desarrolle aquellas tendencias y las transforme en un poder dominante. Tú tienes buenos propósitos, manténlos incorruptos y enteramente dedicados a Dios. El te ha otorgado capacidades y facultades para que sean santificadas y las ejercites para su gloria.

Tú tienes una historia y estás haciendo historia. En esta crisis de tu vida, tu mente puede desarrollar una tendencia hacia lo vulgar más bien que hacia lo refinado. Las influencias contaminantes del mundo pueden moldear tus hábitos, tus gustos, tu conversación y tu conducta Estás en el lado perdedor. Los momentos preciosos tan solemnes, cargados de resultado eternos, pueden estar enteramente del lado de Satanás en este asunto y resultar en tu ruina. Yo no quisiera que ocurriera así. Yo quisiera que tú fueras una cristiana, una hija de Dios, una heredera del cielo.

Estás en peligro de abandonar a Cristo, de volverte inquieta y sin disposición a escuchar un consejo sabio. El consejo del amor paternal se pierde en oídos sordos. Belia, ¿estás dispuesta a pensar seriamente si recibirás consejos de los que tienen más experiencia? ¿Te dejarás guiar por tus amigos? ¿Desoirás el consejo paternal? ¿Tomarás tu caso en tus propias manos? [42]

Yo espero que cambies de actitud, porque si alguna vez el Señor habló por mí, él te está diciendo ahora que vuelvas sobre tus pasos. Tus pasiones son fuertes, tus principios están en peligro, y no estás dispuesta a prestar atención ni a seguir el consejo que sabes que es para tu bien y la única cosa clara, segura y congruente que hacer. ¿No te resolverás a hacer lo correcto, a ser correcta, y a escuchar el consejo que te he dado en el nombre del Señor? Dios te ha dado capacidades; ¿debieran ser malgastadas al azar?

Los esfuerzos no orientados irán más a menudo en la dirección incorrecta que en la correcta. ¿Permitirás que transcurran años de extravío, de chasco y de vergüenza, y que las impresiones erróneas que produzcas sobre las mentes de los demás debido a tu conducta sean tales que nunca más puedas tener la influencia que podrías haber tenido?

A fin de obtener aquello que piensas que es tu libertad, sigues un curso de acción que, si continúas en él, te mantendrá en una servidumbre peor que la esclavitud Debes cambiar tu conducta y ser guiada por el consejo de la experiencia; y mediante la sabiduría de aquellos a quienes el Señor enseña, colocar tu voluntad del lado de la voluntad de Dios.

Pero si estás decidida a no escuchar consejos, sino los tuyos propios y resuelves cada problema por ti misma, entonces puedes estar segura de que cosecharás lo que sembraste. Dejarás completamente el camino correcto a menos que, herida, lastimada y empequeñecida en carácter religioso, te vuelvas al Señor humildemente y arrepentida, confieses tus errores. Te fatigarás de golpear al aire.

Recuerda que cada acción tiene una de dos características, o es virtuosa o desmoralizadora. Dios está descontento contigo. ¿Puedes permitirle continuar con la conducta que estás siguiendo?

Ellen G. White,

Carta 47, 1889 [43]

Carta No 2

Querida Belia:

Mi corazón otra vez se extiende hacia ti. ¿Cómo está tu alma? ¿Tienes una conciencia libre de ofensa hacia Dios y el hombre? Son tus amistades de tal naturaleza que elevan tu mente a Dios y a las cosas celestiales para incrementar en ti el respeto por tus padres, y las aspiraciones puras y santas? ¿Amas la verdad y lo que es correcto? ¿O te estás permitiendo una imaginación creativa que no tiene una influencia saludable sobre el alma? ¿Puedes contemplar el último año de tu vida con satisfacción? ¿Percibes en ti un crecimiento en poder espiritual? Cualquier gratificación baja, cualquier autoindulgencia, deja una cicatriz en el alma y corrompe las nobles facultades de la mente. Puede haber arrepentimiento, pero el alma queda estropeada y llevará las cicatrices todo el tiempo. Jesús puede limpiar el pecado, pero el alma ha experimentado una pérdida.

Belia, te ruego que vayas a Dios en busca de sabiduría. Lo más difícil que tienes para controlar eres tú misma. Tus pruebas cotidianas, tus emociones, y tu temperamento peculiar, tus impulsos interiores,—éstos son los asuntos difíciles que tienes para controlar, y estas inclinaciones desviadas te colocan a menudo en servidumbre y oscuridad.

Lo que tienes que hacer es entregarte sin reservas en las manos de Jesús—todas tus experiencias, todas tus tentaciones, todas tus pruebas, todos tus impulsos—y permitir que el Señor te moldee como la arcilla es modelada en las manos del alfarero. No te perteneces y, por lo tanto, es necesario que entregues tu yo ingobernable en las manos de quien es capaz de conducirte. Entonces vendrá a tu alma reposo, precioso reposo y paz.

Belia, no es demasiado tarde para que lo erróneo sea corregido. No es demasiado tarde para asegurar tu vocación y elección. Puedes ahora comenzar a trabajar sobre el plan de adición. Añade a tu fe virtud, conocimiento, temperancia, paciencia, y toda gracia cristiana. Todo lo demás perecerá en el gran día de la conflagración, pero el oro de un carácter santo perdurará. No conoce deterioro. Soportará la prueba de los fuegos del último día. Mi querida niña, deseo que recuerdes que “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” Eclesiastés 12:14. [44]

¿Qué estás haciendo, Belia? Desde que decidiste rechazar todo consejo, toda advertencia, ¿has estado creciendo con un carácter firme y bien desarrollado? ¿O has encontrado que al escoger tus propios caminos, has traído sobre ti misma inquietud, perplejidad y tristeza?

¿Por qué no escuchas los consejos de tus padres? Delante de ti está el sendero que conduce a la ruina certera. ¿No te volverás mientras puedas hacerlo? ¿No buscarás al Señor mientras que la dulce voz de la misericordia te invita a hacerlo, o insistirás todavía en seguir tu propio camino? El Señor se compadece de ti. El Señor te invita. ¿Vendrás?

El Señor te ayude a tomar la decisión de ser enteramente suya.

Te escribo porque te amo.

Ellen G. White,

Carta 51, 1889 [45]

Los Padres Pueden Ser de Ayuda

Si gozáis de la bendición de tener padres temerosos de Dios, consultadlos. Comunicadles vuestras esperanzas e intenciones, aprended las lecciones que la vida les enseñó...

¿Debiera un hijo o una hija escoger un compañero sin consultar primeramente con sus padres, cuando un paso tal afectará indudablemente la felicidad de éstos si es que tienen algún afecto por sus hijos? ¿Y debiera ese hijo, no obstante los ruegos y el consejo de sus padres, persistir en seguir su propio camino? Definidamente contesto: NO; a menos que no se case. “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”. Este mandamiento tiene una promesa que el Señor seguramente cumplirá con aquellos que obedecen. Los padres sabios nunca elegirán compañeros para sus hijos sin respetar los deseos de ellos.

Uno de los mayores errores relacionados con este tema es la idea de que los jóvenes no deben ser molestados en sus afectos; que no debe haber interferencias en su experiencia amorosa. Si hay un tema que debe ser contemplado desde todos los ángulos, es éste. La ayuda de la experiencia de otros y una ponderación serena y cuidadosa de ambos lados, es definidamente esencial. Es un tema tratado demasiado livianamente por la gran mayoría de la gente. Queridos jóvenes, tomen en cuenta a Dios y a sus padres. Oren sobre el asunto.

Si los hijos trataran más con sus padres, si confiaran en ellos y les compartieran sus gozos y tristezas, se ahorrarían muchos dolores. Cuando se sientan perplejos por no saber cuál es el camino correcto, expongan el asunto tal como lo ven delante de sus padres y pídanles consejo. ¿Quiénes están mejor capacitados para señalar los peligros que los padres piadosos? ¿Quién puede entender mejor que ellos sus temperamentos particulares? Los hijos cristianos estimarán por encima de toda bendición terrenal el amor y la aprobación de sus padres temerosos de Dios. Los padres pueden simpatizar con sus hijos, y orar por ellos y con ellos para que Dios los proteja y los guíe. [46]

Esta carta enfoca la responsabilidad de los padres. Resulta claro que Juan estaba tratando de capturar los afectos de la joven, en contra de la fuerte oposición de los padres de ella, y sin tomar en cuenta sus sentimientos. Esta situación suscita la pregunta de si los padres debieran ser tomados en cuenta en el proceso de elegir una esposa. ¿Qué ocurre después de un matrimonio tal en lo que atañe a las relaciones con ellos? Elena G. de White presenta estas consecuencias en una forma digna de tomarse en cuenta. [47]

Ginebra, Suiza

Diciembre 16, 1885

Apreciado Juan:

He sabido que quieres conocer mi opinión acerca de asuntos que te preocupan en relación a tu casamiento con la hija del hermano Meyer. Entiendo que el padre de la joven en quien has colocado tus afectos no está dispuesto a permitir que su hija se case contigo. A la vez que siento simpatía por ti debido a tu frustración, quiero decirte: “¿Quién podría estar más interesado en su hija que su propio padre, como así también su madre?”

La misma premura que manifiestas en este asunto contra los deseos de los padres, es evidencia de que el Espíritu de Dios no tiene el primer lugar en tu corazón, ni es un poder controlador en tu vida. Tienes una voluntad fuerte, una determinación firme y persistente para lograr cualquier cosa que te propones.

¿Analizarás, mi hermano, tu propio espíritu para criticar tus motivos a fin de ver si tienes en este asunto la buena intención de hacer todas las cosas para la gloria de Dios? Se me mostró los casos de varios jóvenes en Suiza que estaban demasiado excitados en relación al tema del matrimonio. Sus mentes estaban tan totalmente ocupadas con este tema que se estaban descalificando para hacer la obra que Dios quería que hicieran.

Se me mostró a un joven que estaba tratando de llegar a formar parte de la familia del hermano Meyer, pero que éste no parecía estar dispuesto a aceptarlo. Estaba en gran perplejidad y preocupación mental No puedo sino pensar que esto se te aplica a ti. Este joven no estaba preparado en ningún sentido para asumir las responsabilidades de un esposo o de una familia, y si esta unión se formara ahora, traería como resultado una gran infelicidad.

Ahora bien, hermano, mi consejo para ti es que entregues tu mente y tus afectos a Dios y te coloques sobre el altar de Dios.

Debes respetar el quinto mandamiento. Si este mandamiento se hubiera respetado más de lo que lo ha sido—si los hijos hubieran sido obedientes a sus padres, honrándolos—¡cuánto sufrimiento y miseria se habrían ahorrado! La niña inexperta no puede discernir qué es lo mejor para ella, [48] ni cómo elegir sabiamente un compañero que hará su vida placentera y feliz; un matrimonio infeliz es la mayor calamidad que pueda caer sobre ambos.

Mi hermano, ¿examinarás tu corazón para ver si estás o no en el amor de Dios? ¿Pesarás los sentimientos que han surgido en ti contra el hermano Meyer porque él no puede convencerse de consentir en que su hija se case contigo? Si estuvieras aprendiendo en la escuela de Cristo a llevar su yugo, a compartir sus cargas, a ser manso y humilde como Jesús, no intentarías imponer tu voluntad y tus deseos en forma tan persistente.

No te descalifiques por tu resolución de llevar adelante tus puntos de vista a cualquier costo. Detente donde estás y pregúntate: “¿Qué clase de espíritu me está controlando? ¿Estoy amando a Dios con todo mi corazón? ¿Estoy amando a mi prójimo como a mí mismo?

El primer deber que descansa sobre la hija del hermano Meyer es el de obedecer a sus padres; de honrar a su padre y a su madre. Podrá hacerlo si no mantienes su mente en un estado de agitación, al punto de que ella no puede cumplir su deber para con sus padres.

La madre necesita la ayuda de su hija, y cuando ella tenga algunos años más comprenderá mejor cómo elegir un marido que le proporcione una vida apacible y feliz. Una mujer que se somete siempre a que se le dicte qué debe hacer en los asuntos más pequeños de la vida doméstica, que renuncia a su identidad, nunca será de mucha ayuda o bendición en el mundo y no logrará el propósito de Dios para su existencia. Es una mera máquina para ser guiada por la voluntad y la mente de otro. A cada uno, hombre y mujer, Dios le ha dado una identidad, una individualidad Todos deben conducirse en el temor de Dios.

¡Hay tantos matrimonios infelices! ¿Podemos sorprendernos de que los padres sean tan celosos y traten de precaver a sus hijos de cualquier vínculo que pudiera no ser el más sabio y mejor?

Tu hermana en Cristo,

Ellen G. White,

Carta 25, 1885. [49]

No Oculte Su Amistad

El joven que se relaciona con una niña y gana su amistad sin que lo sepan los padres de ésta, no actúa en forma noble y cristiana con ella ni con sus padres. Mediante comunicaciones y encuentros secretos él puede influir sobre la mente de ella; pero haciéndolo, deja de manifestar esa nobleza e integridad de alma que cada hijo de Dios debe poseer. A fin de lograr sus fines no actúan en forma franca, abierta y en armonía con la norma bíblica, y se muestran falsos para con aquellos que los aman y que tratan de ser sus fieles guardianes. Los matrimonios contraídos bajo tales influencias no están en armonía con la Palabra de Dios. El que aparta a una hija de su deber, que confunde sus ideas acerca de los mandamientos claros y definidos de Dios en cuanto a obedecer y honrar a sus padres, es alguien que no será fiel a las obligaciones matrimoniales.

“No hurtarás” fue escrito por el dedo de Dios sobre las tablas de piedra; sin embargo cuánto robo de afectos clandestinos se practica y excusa. Se mantiene un noviazgo engañoso, se realizan comunicaciones secretas, hasta que los afectos de una joven inexperta que no conoce hasta dónde pueden conducir estas cosas, son en cierta medida retirados de sus padres y colocados sobre quien, por su mismo curso de acción, muestra que es indigno de su amor. La Biblia condena toda deshonestidad y exige hacer lo correcto bajo todas las circunstancias. [50]

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